Si buscamos sobre calidad del aire comprimido, es habitual encontrar referencias relacionadas con la normativa ISO 8573. Sin embargo, muchas empresas desconocen qué es, qué implica y cómo esta ley afecta a su producción.
La ISO 8573 para aire comprimido establece una clasificación internacional sobre la calidad del aire en función de los contaminantes que estén presentes en él. El objetivo es garantizar que el aire empleado en una instalación cumpla con todos los requisitos necesarios para la aplicación con la que se trabaja, evitando así problemas de calidad, averías o incumplimientos en auditorías.
Pero ¿qué mide esta norma exactamente? En el post de hoy, lo explicamos. ¡Sigue leyendo!

Los tres contaminantes que analiza la ISO 8573 para aire comprimido
La norma se basa en controlar los tres contaminantes que pueden estar presentes en cualquier instalación de aire comprimido:
1. Partículas sólidas (polvo)
Lo primero a tener en cuenta es la cantidad y tamaño de las partículas sólidas que estén presentes en el aire.
Estas partículas se encuentran en el ambiente, en la red de tuberías de la fábrica o incluso son fruto del desgaste interno de algunos componentes de la instalación.
Si no se eliminan mediante un sistema de filtración apto y adecuado pueden acarrear problemas como:
- Desgaste prematuro de los equipos
- Obstrucción de válvulas
- Defectos durante el proceso de producción
- Contaminación del producto final
En sectores como el alimentario, farmacéutico o electrónico, el polvo resulta especialmente crítico.

2. Agua o humedad
El segundo contaminante del que habla la ISO 8573 para aire comprimido es el agua. Cuando el aire atomosférico se comprime, también concentra la humedad que contiene. Por este motivo, la normativa clasifica el aire según su contenido de humedad, utilizando como referencia el punto de rocío.
Si esa humedad no es eliminada de forma correcta mediante secadores o purgadores, aparece la condensación en la instalación. La condensación tiene consecuencias como:
- Corrosión en tuberías o depósitos de aire comprimido
- Averías en maquinaria neumática
- Aparición de óxido
- Pérdida de rendimiento del sistema
- Problemas durante el proceso de producción

3. Aceite
El tercer contaminante es el aceite el cual puede provenir del propio compresor o encontrarse presente en el aire, formando vapores.
Aunque existen compresores exentos de aceite, ninguna instalación está completamente libre del riesgo de contaminación si no cuenta con el tratamiento adecuado. La presencia de aceite puede ocasionar problemas como:
- Contaminación del producto
- Problemas en procesos de pintado
- Incumplimiento de requisitos sanitarios
- Dificultades para superar auditorías de calidad
La ISO 8573 para aire comprimido establece diferente clases de calidad según la concentración máxima permitida de aceite, tanto en estado líquido como en vapor.

¿Todas las empresas necesitan la misma calidad de aire?
Aunque bien es cierto que todas las empresas deben generar un aire comprimido de calidad, no todas necesitan la misma calidad de aire ya que cada proceso industrial requiere de un nivel diferente.
Por ejemplo, si la instalación de aire comprimido está destinada únicamente a hacer funcionar las herramientas neumáticas de una fábrica, no tendrá la mismas exigencias que una empresa perteneciente al sector de la alimentación, donde el aire comprimido tiene riesgo de entrar en el producto o en los envases.
Por eso, es importante que antes de diseñar el sistema de filtración o elegir un secador, definas qué calidad de aire necesitas según la ISO 8573 para aire comprimido.
En este punto es importante tener en cuenta que sobredimensionar el tratamiento puede aumentar la inversión de forma innecesaria mientras que quedarse corto acarreará problemas de calidad y costes mayores.
La importancia de verificar la calidad del aire
Instalar filtros y secadores no asegura que la norma se esté cumpliendo ya que la única forma de comprobarlo es mediante una auditoría de calidad del aire comprimido en la que se realicen mediciones específicas de polvo, agua y aceite.
En Ferrotech realizamos auditorías de calidad de aire comprimido para verificar el cumplimiento de la ISO 8573, ayudando a empresas de diferentes sectores a asegurar que su instalación cumple con los requisitos exigidos y asegurando su producción. También podemos ayudar a conseguir certificaciones como IFS, BRC o FSSC 22000.
Conocer la calidad real del aire comprimido no solo permite cumplir la normativa, sino también proteger los equipos, mejorar la fiabilidad de la instalación y garantizar que tu empresa ofrece un producto final de primera calidad.
