A priori, elegir un compresor con más potencia de la que realmente necesitas puede parecer una decisión prudente. Muchas empresas piensan que así están preparadas para futuras ampliaciones o momentos en los que la demanda de aire sea más elevada debido a picos en la producción. Sin embargo, un compresor sobredimensionado puede ser extremadamente ineficiente y aumentar el consumo energético.
En el post de hoy explicaremos diferentes indicadores que nos permiten saber si el equipo instalado está realmente adaptado a las necesidades de la empresa.

El porcentaje de carga, el primer indicador
El dato más útil para valorar si el compresor está o no sobredimesionado es calcular su porcentaje de carga. Se halla de la siguiente forma:
Horas de carga / Horas de funcionamiento x 100 = Porcentaje de carga
El resultado de esta operación refleja el tiempo que el compresor está produciendo aire de forma efectiva.
Si el porcentaje de carga es bajo durante largos periodos es posible que el equipo esté sobredimensionados para la demanda real de la instalación.
En Ferrotech aconsejamos analizar cada caso de forma individual pero este cálculo es objetivo y constituye un excelente punto de partida para valorar si el aire comprimido de la empresa es eficiente.
El compresor arranca y se detiene de forma continua
Si el equipo carga y descarga demasiadas veces, este es otro síntoma de que probablemente esté sobredimensionado.
Si el consumo de aire no es demasiado alto y el compresor tiene capacidad, alcanzará rápido la presión máxima y dejará de producir aire. Poco tiempo después volverá a arrancar para evitar la caída de la presión.
Este funcionamiento repetitivo aumenta el consumo eléctrico y acelera el desgaste de los componentes como válvulas, motores y sistemas de control.
La demanda de aire ha cambiado con el tiempo
El problema no aparece desde el primer día sino que va mostróndose poco a poco con el paso del tiempo.
Muchas instalaciones fueron bien diseñadas y dimensionadas en su momento pero, al pasar los años, se van cambiando aspectos en la producción de la empresa como la eliminación o aumento de líneas o el uso de nueva maquinaria.
Como consecuencia, el consumo de aire cae mientras que el compresor sigue siendo el mismo. Por eso, aconsejamos revisar rutinariamente si el equipo de la empresa continúa siendo el más adecuado.
Más potencia no significa mayor eficiencia
Popularmente existe el mito de que el compresor, cuanto más grande, mejor funciona. Sin embargo, ocurre lo contrario si el equipo trabaja muy por debajo de su capacidad.
Un compresor sobredimensionado acarrea problemas como:
– Mayor consumo energético
– Más horas de funcionamiento en vacío
– Mayor número de ciclos de carga y descarga
– Aumento de los costes de mantenimiento
– Menor eficiencia de la instalación
Por eso, los “por si acasos” a la hora de elegir compresor no son la mejor decisión.
¿Qué hacer si crees que el compresor está sobredimensionado?
No siempre es necesario deshacerte del equipo. En algunas ocasiones puedes optimizar su funcionamiento cambiando la estrategia de control, ajustando la presión de trabajo o combinando varios compresores para buscar la forma más eficiente.
Para tomar la mejor decisión es imprescindible conocer cómo consume aire la instalación. Por ello recomendamos realizar una auditoría energética en la que se vayan registrando parámetros como el caudal, la presión, horas de carga, consumo eléctrico y demanda de aire.
Con toda esta información, sabremos si el compresor está bien dimensionado o qué decisiones tomar para reducir costes.
Primero analizar, después invertir
Comprar un compresor supone una inversión importante, pero su coste de adquisición es solo una pequeña parte de lo que terminará costando a lo largo de su vida útil.
Por eso, recomendamos que antes de sustituir el equipo o incorporar una nuevo, el comportamiento real de la instalación quede bien analizado.
En Ferrotech realizamos auditorías energéticas de sistemas de aire comprimido en cualquier parte de Galicia. Ayudamos a las empresas a identificar compresores sobredimensionados, optimizar su funcionamiento y reducir el consumo energético. Queremos hacer hincapié en que un compresor más grande no es sinónimo de mejor compresor; el mejor será el que esté correctamente dimensionado y se adecúe realmente a las necesidades de la instalación.
